miércoles, 13 de mayo de 2015

Voluntarios

Voluntarios

Pilar y Charo
El lunes editamos la entrada de Paqui y anunciamos esta de hoy que ha escrito Pilar. Es un gran homenaje a todos los voluntarios y voluntarias que han estado y están con nosotros siempre.
Experiencia en Rivas de las actuaciones de éxito educativo
Como voluntaria del Programa INCLUD-ED, que se viene desarrollando desde hace unos años en el Municipio de Rivas, y en el cual estoy participando de manera bastante activa dentro del colegio de mis hijos (CEIP Mario Benedetti), me gustaría exponer, desde mi punto de vista personal, la aportación tan sumamente enriquecedora de la que creo que nos hemos beneficiado todos: los colegios, las familias, los voluntarios que participan en las sesiones de grupos interactivos, el profesorado, y, sobre todo y de manera muy especial, los niños y niñas que forman parte de estas actuaciones.
Respecto a los colegios y profesorado, mi valoración es muy positiva, puesto que por un lado, los responsables de la educación de nuestros hijos e hijas, nos permiten la entrada en su “mundo” de manera cercana, haciéndonos sentir “como en casa” y dejándonos participar de su trabajo sin ningún tipo de censuras. Esto conlleva el que exista un mejor entendimiento entre padres y centro educativo y nos haga valorar mucho más el trabajo que se lleva a cabo, pues lo vivimos en primera persona.
Los voluntarios pueden ser madres/padres de los alumnos, estudiantes de magisterio, alumnos de otros cursos superiores o que han estudiado en los colegios donde ejercen su voluntariado, hermanos mayores y, en definitiva, cualquier persona interesada en la educación, o que simplemente quiera saber cómo es realmente la educación de sus hijos e hijas.

Los familiares, tanto los que participamos en los grupos interactivos, tertulias dialógicas, proyectos de investigación, biblioteca tutorizada… como los que no lo hacemos, nos beneficiamos en el nombre de nuestros hijos, a mi parecer, los grandes beneficiarios de este sistema de aprendizaje.
Debemos entender y comprender que todo este “engranaje” funciona gracias a la labor de los profesores, que casi siempre tienen que poner más horas de trabajo a su horario laboral. Este es uno de los aspectos que se “ven” desde dentro. Ya no se trata de preparar simplemente las clases, tienen que trabajar doblemente porque deben “visualizar” la manera en que la información debe llegar a sus alumnos, para que luego puedan asentar sus conocimientos dentro de los grupos de trabajo, así como preparar toda la documentación necesaria para que los voluntarios puedan trabajar sobre los contenidos. Lejos de lo que pueda parecer, los profesores no tienen menos trabajo por tener más ayuda externa, sino todo lo contrario: deben emplear muchísimas más horas que, por supuesto, quitan a su tiempo libre.

Creo firmemente que la implantación de este nuevo método de trabajo mejora muchísimo el aprendizaje de los niños. En las sesiones de interactivos, por ejemplo, al trabajar con grupos reducidos, es como si tuvieran clases particulares, pues por cada cuatro o seis niños hay un adulto con ellos que les presta atención, se integra con ellos, les valora y les refuerza positivamente, porque al ser grupos pequeños se puede controlar más que todos participen y que nadie se quede atrás. Al principio puede costarnos un poco a los adultos, pero en pocas sesiones vamos conociéndolos y sabiendo de quién se puede sacar más, quién es más tímido, a cuál le cuesta más una materia concreta, etc. Ellos a su vez se sienten mucho más a gusto porque pueden participar más activamente y tienen al adulto ahí, para “demostrarle” todo lo que han aprendido y sobre todo, alguien que les escucha sin que nadie más les interrumpa. Al hacer cambios continuos (cada 15 o 20 minutos), no les da tiempo a cansarse con la actividad y muchas veces lo viven como un “reto”: “a ver qué grupo acaba antes”, puesto que tienen que estar todos de acuerdo para poder seguir con el trabajo.
En todo este tiempo que estoy colaborando como voluntaria (este año de manera mucho más activa al haber más grupos en el cole y muchos más voluntarios) he podido comprobar cómo han avanzado notablemente los niños, tanto en lectura, como escritura, cálculo, matemáticas… Dentro de los mismos grupos en poco tiempo se va viendo el avance que tienen a pasos “agigantados” y, sobre todo, te das cuenta de este avance cuando tienes la oportunidad de rodearte de otros niños y niñas de la misma edad pero que estudian en otros centros en los que no se está trabajando con este programa.
Tal vez la parte más interesante y valorable que creo se puede sacar utilizando este modo de trabajo, es que aquellos niños y niñas que tienen dificultades de aprendizaje por diversos motivos (algún tipo de discapacidad, pocos recursos o atención en sus casas…), no se van quedando atrás, cosa que desgraciadamente suele suceder, porque por mucho interés que quieran poner, los profesores no pueden atenderles como les gustaría al tener tantos niños en clase (aquí tengo una clara experiencia al tener un hijo con grandes problemas de atención e hiperactividad que se hubiera podido beneficiar muchísimo de este sistema de trabajo, evitándole muchas veces frustraciones innecesarias). A través de los grupos de trabajo, los mismos compañeros “tiran” de aquél al que le cuesta más, e incluso al haber más adultos en clase, siempre cabe la posibilidad de que algún voluntario pueda dedicar más tiempo a ese niño o niña al estar todos los demás atendidos.
Habrá quien piense que este sistema está únicamente pensado para aquellos niños y niñas con necesidades educativas. Puede que en parte sí, porque de no ser por esta "metodología" podrían quedarse atrás, perdiéndonos tal vez excelentes abogados, médicos..., por no haber tenido la oportunidad de mostrar otras muchas cualidades... Pero también la experiencia me ha demostrado que hay niños y niñas muy listos e inteligentes y sin embargo carentes de empatía y habilidades sociales, algo que al trabajar en grupo han sabido desarrollar. ¿Qué pasaría si a un niño al que no se le da bien la plástica o la música lo apartáramos sin darle más oportunidades? Tal vez con un poco de paciencia conseguiríamos sacar adelante un brillante arquitecto o director de orquesta. Porque cada niño tiene su ritmo, su tiempo... Por otro lado, el niño que se siente más confiado con una determinada materia, refuerza sus conocimientos al explicárselo a otro que tiene más dificultades con esa asignatura y ese otro, posiblemente, ayude al primero después en otras materias.
Como conclusión final, desde mi punto de vista la puesta en marcha de este método de trabajo es totalmente positiva, dando la posibilidad de que los niños aprendan de una forma más rápida, haya más compañerismo (donde todos son iguales y cada uno sobresale en un aspecto diferente), aprendamos todos al mismo tiempo: profesorado-voluntarios-niños (todos aprendemos de todos) y, sobre todo, y lo más positivo y valorable, que aquellos niños y niñas a los que les puede costar el seguimiento normal del colegio se vean beneficiados de manera individual, lo cual nos enriquece y nos alegra a los que trabajamos con ellos y a sus propias familias, que les ven mucho más contentos y alegres, y con muchas ganas de aprender y aprender cada día más.
Desde este espacio que me han prestado en su blog los chicos y chicas de La Buhardilla del Benedetti, quiero animaros a que participéis de forma activa como voluntarios si tenéis la más mínima posibilidad. Todos y cada uno de nosotros somos válidos. No es cierto que “no todos los voluntarios valen”, todos tenemos mucho que ofrecer, aunque solo sea el ejemplo de generosidad, de solidaridad, de ofrecer parte de nuestro tiempo libre por el bien de la educación, de esas cosas que perciben y aprenden sin esfuerzo todos los niños con los que interactuamos, cosas que ayudan a hacer un mundo mejor. Espero y confío que más pronto que tarde, se acaben implicando una gran mayoría de madres y padres de otras culturas ya integradas en el colegio. Eso nos daría a todos una gran riqueza cultural, algo con lo que los niños ya cuentan, pero nosotros, los adultos, no.

Y ahora sí, gracias chic@s por enseñarme tanto... No solo de las materias escolares, sino de la vida misma... Habéis contribuido en gran medida a lo que soy ahora...
Y gracias también a todos y cada uno de los voluntarios con los que he estado a lo largo de estos seis años. Creo que todos nos hemos beneficiado de esta experiencia... Gracias a Pablo, Marcos, Teresa, Tani, Conchy, Marta, Agustín, María, Miriam, Lucía, Agustín M., Jesús, Charo, Irene, Ana, Darsie, Natalia, María A., Sol, Patricia, Luisa, Esteban, Beatriz, Luis, Ana A., Angel, Jenny…
Redactora: Pilar



Voluntarios del CEIP Mario Benedetti en 6º de primaria by Slidely Slideshow
Esta entrada la ha editado Bilal con Slidely.

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